Actualmente todos los ciudadanos de nuestro país por derecho tenemos las mismas posibilidades de recibir ayudas públicas, pero en la práctica NO ES ASÍ.
Un inmigrante tiene muchas más probabilidades de recibirlas que cualquier ciudadano español. Es vergonzoso.
El colectivo marroquí está muy bien informado y conocen todos los resquicios que existen en la Ley para lograr pingües beneficios, y los explotan hasta el límite de lo inimaginable para obtener todas las ayudas y subvenciones estatales, autonómicas y locales. Un marroquí sólo trabajando 6 meses ya puede traer a toda su familia y vivir DE POR VIDA de las ayudas pública. Sí, sí, tal como suena hasta el fin de sus días. No es ninguna exageración, es real, y para toda la vida.

Saben exactamente los días que tienen que trabajar o “simular trabajo” para encadenar y conseguir ayudas para vivir a cuerpo de rey en España o en Marruecos donde la vida es mucho más barata. Todo esto sucede a diario. Ellos lo saben y básicamente lo están explotando hasta el límite de dejar nuestro estado de bienestar al borde de la quiebra.
Muchas y muchos de ellos no trabajan ni trabajarán en la vida. Crean empresas ficticias simulando actividades que no existen para cotizar 6 o 12 meses y así renovar el permiso de trabajo, agrupar a sus familias en algunos casos y, por supuesto, encadenar subsidios de hasta 4 años.
Perciben todo y por todos. Hasta una marroquí de 50 años que no sabe ni leer ni escribir, ni conoce el idioma español ni le interesa conocerlo. Pisa una vez nuestro país, se apunta al desempleo, se marcha a Marruecos, vuelve al año siguiente, solicita un RAI como desempleada de larga duración y ya consigue 5.000,- euros para su bolsillo. Así de fácil.
Las prestaciones y subsidios por desempleo son ayudas económicas que tienen como objetivo atender a todos aquellos que habiendo perdido un empleo y queriendo volver al mundo laboral no pueden hacerlo.
La cuestión es que muchos marroquís y sudamericanos no quieren trabajar. Han convertido estas ayudas públicas en su objetivo principal de subsistencia para él y toda su familia. Llegan a España para vivir de nuestro trabajo, no del suyo. Y lo más indecente es que la mayoría lo disfruta tranquilamente en su país. En el caso de los marroquís, cobran tantos subsidios que pueden mantener a sus familias que están en Marruecos.
Hace poco tiempo se denegó un subsidio a una mujer española. Tenía 5 hijos. Y se le denegó porqué entre el marido y dos de los hijos sobrepasaban el límite de rentas por un pelo. A un marroquí jamás se lo denegarían. ¿Por qué? Muy sencillo. A la mujer española el sistema informático permite ver todas sus rentas, las de sus hijos, los salarios, la vida laboral, si han vendido una propiedad, si tienen algún tipo de pensión adicional, etc. En cambio a ellos no. No se puede saber si en marruecos perciben rentas, si están divorciados, si tienen varias empresas, el valor de su patrimonio. Nada, absolutamente nada. En consecuencia al no tener esa información, el sistema le concede inmediatamente el subsidio.
España es país más garantista del planeta para cualquier persona que venga del exterior. Veamos un ejemplo. Al Estado Español le cuesta más de 10.000.- euros cada boda de un marroquí. ¿Por qué? Muy sencillo. Cuando un joven marroquí finaliza el paro y solicita el subsidio, le preguntan: ¿Estás casado? NO. ¿Tienes hijos? NO. Por tanto no tiene derecho al mismo y en consecuencia se lo deniegan. Pero a la semana siguiente presenta un documento árabe traducido al castellano en el que figura un certificado de matrimonio de hace tres días, expedido por un sacerdote marroquí.
¿Qué hacemos nosotros? Le damos el regalo de bodas: vacaciones de 2 a tres años pagados en su país viviendo a cuerpo de rey… porque como podemos imaginarnos, el coste de vida allí no es ni la mitad que el de aquí. Lo único que tiene que hacer es renovar la tarjeta de demanda cada tres meses. Pero además se les ha puesto fácil, pueden hacerlo por Internet.
Al contraer matrimonio, mantiene a su esposa que está en Marruecos y que nunca ha venido a España. Por ello ya tiene derecho a un subsidio de 2 años de media.
Cada boda marroquí nos cuesta a los españoles de 10.000,- a 20.000,- euros. No hay que darle más vueltas. Es así.
Ellos lo saben y actúan en consecuencia. Paga la dote al vecino para “estar casado” (es literal, se lee en sus certificados de matrimonio) y ya puede vivir de nuestro trabajo varios años.
Esto solo es una pequeña parte. Hay muchos más. Por ejemplo como pueden montar y perpetuarse en un negocio pagando el mínimo de impuestos. Pero esto será otro día. Ahora con el tema de los subsidios calentémonos y enojémonos, y finalmente solo nos queda patalear. O revelarnos.